¿Hasta dónde seguirías a tu jefe?

seguir al jefe

El mundo laboral no es estático, los cambios en la capacidad y las formas de trabajo están terminando con algunas ideas, como tener un empleo para toda la vida. Los trabajadores nómadas aumentan cada día y ahora, cambiar de puesto y empresa es cada vez más común, aunque no siempre es bien visto por los reclutadores, ya que se maneja como sinónimo de inestabilidad, falta de compromiso o refiere a una persona conflictiva incapaz de adaptarse a nuevos escenarios.

Pero dentro de esta tendencia, hay actitudes que están llamando la atención, y es que los empleados no se están yendo solos (como era costumbre hace algunos años); ahora, pareciera que las relaciones personales están influyendo en los nuevos caminos profesionales. ¿Qué quiere decir esto?, pues que existen colaboradores que desean seguir a aquellas personas con las que han mantenido una estrecha relación, siendo la mayoría de ellos los propios jefes.

No hay nada de malo en que el líder reconozca las habilidades de sus trabajadores, al contrario, es satisfactorio que tras el arduo esfuerzo que éstos realizan en la empresa, se les tome en cuenta para nuevas actividades. El problema, según los expertos, es que la decisión de seguir al jefe no se tome racionalmente, sino interponiendo los sentimientos y emociones.

Tres puntos a considerar

Cuando se presenta una oportunidad de esta envergadura, es necesario destacar tres factores de los que puede depender dejar lo que se tiene para ir en busca de grandes experiencias:

En primer lugar, se debe tomar en cuenta que el cambio no sólo sea por el líder, sino por uno mismo; es importante examinar lo que se tiene ahora y lo que ofrece la nueva compañía. Una averiguación previa de la empresa puede ayudar.

El segundo punto a considerar es conocer las razones por las que el jefe eligió a ese grupo de trabajo en particular, es probable que sin el equipo no se sienta capaz. Lo ideal sería conocer sus planes en la nueva compañía y si existen posibilidades reales de que aquellos que lo sigan vayan a tener crecimiento profesional.

En tercer lugar, si se decide dar el paso y comenzar una nueva aventura en compañía del líder, es conveniente obtener información sobre la nueva manera de trabajar, presentarse ante la nueva empresa y comenzar a forjar lazos que eviten apodos como “el protegido del jefe”, que terminan siendo motivo de celos y desprestigio laboral.

Sentimientos encontrados

Expertos en la gestión de capital humano aseguran que la parte positiva del cambio es precisamente la confianza que tiene el líder al elegir al trabajador y el valor que le da a su trabajo. Dicta el dicho: “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, ¿para qué arriesgarse a malas experiencias? Aunque está claro que sólo saliendo de la zona de confort se crece y se aprende.

Al irse a una nueva empresa, sin importar las condiciones en las que se migra, es un nuevo reto profesional, además da claridad al futuro inmediato. Es la oportunidad para fortalecer la marca personal y valorar el talento. Pero cuidado, llegar acompañado puede causar un distanciamiento anticipado con el nuevo equipo de trabajo, dificultando así la integración.

Los pros y los contras existen, pero la decisión es de cada uno de los profesionales. Lo que sí está claro es que acompañarlo es muestra de lealtad, valor que seguramente será recompensado a corto o mediano plazo. Sin embargo, sería preferible seguir un proyecto o una empresa que a una persona; hay que plantear escenarios como qué tanto afectaría al colaborador la decadencia del líder o su éxito profesional y asegurarse, ante todo, de que se le reconozca su desempeño laboral. 

¿Y tú hasta dónde seguirías a tu jefe?