Cómo comenzar el año con buen ánimo laboral

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Ya comenzó un nuevo año, las festividades se terminaron y los días de descanso han quedado atrás. La mayoría de los empleados están reincorporados al trabajo, pareciera que todo vuelve a la “normalidad”, pero la realidad es completamente diferente.

Al hacer un balance de lo sucedido el año anterior, los trabajadores suelen poner mayor atención a los momentos negativos y empiezan a experimentar emociones que terminan desmotivándolos. Esto, aunado al exceso de actividades que conlleva arrancar un nuevo año laboral y los gastos efectuados en las festividades pasadas, aumenta el porcentaje de individuos agotados e incluso frustrados.

La situación se complica –aún más– cuando la fatiga física se traduce en problemas de salud como el exceso de sueño en horas productivas, dolores de cabeza, musculares y estrés. El cansancio mental y emocional también se hacen presentes: la productividad y eficiencia en las tareas disminuyen considerablemente, cuesta trabajo pensar de manera ágil y hasta puede haber personas que comienzan a tener reacciones agresivas.

El panorama se muestra desalentador, sin embargo, existen algunas opciones que pueden ayudar a comenzar el año con buen ánimo laboral.

  1. Ordenar y ordenarse. Después de unos días de vacaciones, el correo está más saturado de lo normal. No vale la pena estresarse por todos los mensajes pendientes de responder; la clave está en organizar la bandeja de entrada según la urgencia de cada email, sólo así se podrá dar réplica a cada uno de ellos.

  2. No sobrecargarse con tareas. Es verdad que este 2018 trae nuevos retos laborales, pero hay que tener claro que por más esfuerzo que se haga, éstos no van a ser concluidos los primeros días. Hay que desempeñarse de manera efectiva en los asuntos que interesan y, posteriormente, enfocarse en las grandes metas.

  3. Condúcete con actitud positiva. Está claro que las conductas negativas son las que más rápido se contagian, es por esto que al llegar a la oficina promueve el optimismo y la alegría entre tus compañeros, será más fácil tu trabajo si lo haces rodeado de personas agradables e ignorando a todos aquellos que no paran de quejarse.

  4. Realiza ejercicio. Aunque sientas que no tendrás tiempo porque el nuevo año vendrá cargado de mayores responsabilidades, siempre puedes encontrar un espacio para dedicarte, mínimo media hora, a realizar una actividad física. Esto, además de que mantenerte saludable, te servirá de liberación de tensiones.

  5. Siéntete satisfecho de tus logros. Quizá, el desánimo con el que se arranca 2018 se debe a que el año anterior no se concluyó como era lo esperado, algunas metas no se concretaron y quizá no llegó el aumento salarial o ascenso laboral esperado. Sin embargo, de todas las experiencias se aprende algo, no hay que tomar los errores como pérdidas, sino como una manera de seguir luchando por lo que tanto se desea.

  6. Mira al futuro. La mejor manera de motivarse día a día en las jornadas laborales es buscar alicientes; por ejemplo, llegar a ver al compañero de oficina con el que tanta empatía se ha generado, ganar dinero para comprar el auto que tanto se quiere o planear las próximas vacaciones. Sin importar cuál sea el impulso, hay que utilizarlo para desempeñar las actividades de la mejor manera posible.

Se comprende que los empleados aún estén con la mente en las vacaciones y en lo complejo que puede ser retomar el ritmo. Los líderes deben comprender que las cosas tomarán marcha poco a poco, es por esto que la paciencia es un valor esencial en cualquiera que gestione el capital humano. Sin embargo, esto no significa que los trabajadores dejen de cumplir con sus obligaciones, al contrario, es inicio de año y las metas que se han puesto deben ser cumplidas.

Quizá, algunas propuestas de esparcimiento y recreación en la compañía o un diálogo sincero y fructífero entre jefes y colaboradores, sea la clave para iniciar con la motivación empresarial y arrancar este nuevo año disfrutando de lo que se hace día a día.

Cómo manejar los rechazos en el proceso de reclutamiento

como manejar los rechazos en el proceso de seleccion

El proceso de reclutamiento de personal no es tarea fácil: hallar el perfil adecuado, seleccionar a los mejores, hacer entrevistas y negociar remuneraciones es un proceso complicado. El número de candidatos elegidos es proporcional a la cantidad de dificultades a las que te puedes enfrentar.

Tras un proceso arduo por fin elegiste a los mejores, quienes formarán parte de tu grupo selecto de empleados. Pero, ¿qué sucede con todos aquellos que has rechazado durante el proceso de reclutamiento? Seguramente no te has puesto a pensar como estos individuos podrían repercutir en tu empresa, el que no sean parte de ella no significa que no pueden afectarla o beneficiarla.

Un estudio de Manpower Group revela que durante el proceso de reclutamiento, 75% de los candidatos no recibe respuesta de parte de la compañía en la que presentaron solicitud, y esto se considera un error pues podría repercutir en su marca como empleador y complicar la atracción de talento.

La publicidad de boca en boca es la que más ayuda o perjudica a una empresa; por lo anterior, los posibles empleados analizarán más de una vez lo conveniente que sería trabajar en una empresa que no es capaz de mostrar atención a las personas que no han sido elegidas.

Además, las consecuencias no solo son de reputación, sino también monetarias, como lo revela el estudio #Confianza: El ingrediente Clave para “Marca Empleador” de Manpower: “las organizaciones saben que un mal reclutamiento puede reflejarse de la peor manera y en México sólo 5% de éstas usan esquemas que dan un trato distinto a cada candidato”.

Se explica que 8% de las malas experiencias de los candidatos, multiplicado por 250 contrataciones anuales que hace una compañía en promedio, origina una pérdida de ingresos de 400,000 dólares.

¿Cómo agradecer la participación?

Para manejar el rechazo en el proceso de reclutamiento parecería que la negatividad que pudiera generarse es el principal temor de los reclutadores, por lo que evitan a toda costa transmitir al candidato el mensaje de que no fue seleccionado.

Con el objetivo de facilitar esta situación y mejorar la gestión de tu capital humano, te ofrecemos algunos consejos para manejar adecuadamente los rechazos en el proceso de selección:

  1. Ser proactivo:No hagas la espera más dolorosa, cuando hayas decidido que no es la persona ideal para el puesto, díselo. Sé ético y deja que el candidato busque otras opciones laborales.

  2. Ofrece retroalimentación:No te extiendas, pero si es importante que expliques los motivos por los cuales decidiste rechazar sus servicios. Haz que estos comentarios sirvan para que el individuo pueda mejorar en futuras entrevistas. No olvides responder a las preguntas que le puedan surgir.

  3. Mantén el contacto:Dicta un dicho popular: “arrieros somos y en el camino andamos”; no cierres puertas y haz lo mejor que puedas para conservar esa relación, nunca sabes lo que podría suceder mañana en el ámbito profesional.

  4. Sé sincero:Las mentiras jamás son una solución, no las utilices. Maneja la situación con honestidad y sé genuino en tus palabras.

Recuerda no subestimar a tus posibles colaboradores en el proceso de reclutamiento, al final son ellos quienes tienen el poder en el mercado laboral; por más incentivos que ofrezcas, si una persona está inconforme, es probable que ese sentimiento se contagie a los demás.

Maternidad y trabajo, cada vez más fácil de enfrentar

embarazo y trabajo

La maternidad y el trabajo es un tema complejo, pues inclusión de las mujeres en el mundo laboral ha ido ganando terreno en las últimas décadas. Actualmente, las decisiones en las compañías son tomadas, en su mayoría, por hombres. Sin embargo, este tipo de prácticas disminuye poco a poco, como muestran las cifras de la CEPAL, que señalan que 4,2% de las grandes empresas en la región cuentan hoy en día con alguna mujer como presidenta o directora general.

En México, combinar maternidad y trabajo es un reto difícil de enfrentar. El camino aún es largo, pero se continúa avanzando. Las mujeres están empezando a tomar conciencia de que tienen el derecho, la posibilidad y la capacidad de desarrollar una vida profesional y personal al mismo tiempo.

En los últimos tiempos, ha habido en México muchos avances en materia de legislación sobre maternidad, que avalan que el periodo de licencia sea de 12 semanas (84 días). Esto únicamente sucede después de que la futura mamá trabajó por al menos 30 semanas durante los 12 meses anteriores al inicio del periodo.

La historia de la maternidad y el trabajo está tomando el mismo cauce en Perú, donde se acaba de extender la licencia por maternidad, al pasar de 90 a 98 días. En este régimen se establecen 49 días de descanso prenatal y 49 días de descanso post-natal (antes eran de 45 días en cada caso). Además, se declaró nulo el despido que tenga como motivo el embarazo, el nacimiento o cualquiera de sus consecuencias.

En contraste, en España, el mobbing maternal, es decir el acoso psicológico que sufre una trabajadora para conseguir que abandone voluntariamente su puesto laboral y no correrla por su embarazo, sigue siendo un riesgo para cualquier mujer. Las estadísticas no mienten: 18% de las colaboradoras embarazadas sufre presiones por parte de la empresa debido a su maternidad, mientras que cerca de 25% de las mujeres entre 18 y 25 años acaban siendo despedidas.

Finlandia, ejemplo a seguir

En otros países de Europa la historia es distinta, ya que tienen muy claro que ser madre es uno de los derechos de cualquier mujer, por lo que esta decisión no tiene porque interferir con su desarrollo profesional. La maternidad y el trabajo es entendido. Es así que a cada colaboradora que tiene un hijo se le entrega un colchón pequeño, una funda, una manta, un edredón, entre otras cosas. Esto forma parte de la ahora popular caja de cartón de Finlandia.

Por ser un país de primer mundo, se esperaría que Estados Unidos tuviera programas similares a los que ofrecen en Europa, sin embargo la historia de la maternidad y el trabajo se cuenta de diferente manera: en el país norteamericano las empresas con menos de 50 empleados no tienen obligación de ofrecer una seguridad pagada a las nuevas madres, incluso la mayoría tiene que volver a trabajar antes de los tres meses para no perder su puesto. Aunque para dedicarle tiempo al bebé, las madres tienen que emplear una combinación de varios recursos: baja por incapacidad temporal, baja por enfermedad, tiempo de vacaciones, días personales y un periodo de baja temporal sin sueldo.

Finalmente en México, a pesar de estar todavía “en pañales” en este tema, se está haciendo la lucha por tener mejores prácticas y se está implementando un programa similar al de Finlandia llamado Cunas CDMX, donde el gobierno del Distrito Federal busca que los bebés cuenten con elementos de calidad e higiene después de nacer.

Como se mencionaba al inicio, el camino es largo, pero no imposible: los gobiernos de diferentes países están implementando programas para evitar el despido de las mujeres embarazadas, y así apoyarlas en su desarrollo personal y profesional.

¿Hasta dónde seguirías a tu jefe?

seguir al jefe

El mundo laboral no es estático, los cambios en la capacidad y las formas de trabajo están terminando con algunas ideas, como tener un empleo para toda la vida. Los trabajadores nómadas aumentan cada día y ahora, cambiar de puesto y empresa es cada vez más común, aunque no siempre es bien visto por los reclutadores, ya que se maneja como sinónimo de inestabilidad, falta de compromiso o refiere a una persona conflictiva incapaz de adaptarse a nuevos escenarios.

Pero dentro de esta tendencia, hay actitudes que están llamando la atención, y es que los empleados no se están yendo solos (como era costumbre hace algunos años); ahora, pareciera que las relaciones personales están influyendo en los nuevos caminos profesionales. ¿Qué quiere decir esto?, pues que existen colaboradores que desean seguir a aquellas personas con las que han mantenido una estrecha relación, siendo la mayoría de ellos los propios jefes.

No hay nada de malo en que el líder reconozca las habilidades de sus trabajadores, al contrario, es satisfactorio que tras el arduo esfuerzo que éstos realizan en la empresa, se les tome en cuenta para nuevas actividades. El problema, según los expertos, es que la decisión de seguir al jefe no se tome racionalmente, sino interponiendo los sentimientos y emociones.

Tres puntos a considerar

Cuando se presenta una oportunidad de esta envergadura, es necesario destacar tres factores de los que puede depender dejar lo que se tiene para ir en busca de grandes experiencias:

En primer lugar, se debe tomar en cuenta que el cambio no sólo sea por el líder, sino por uno mismo; es importante examinar lo que se tiene ahora y lo que ofrece la nueva compañía. Una averiguación previa de la empresa puede ayudar.

El segundo punto a considerar es conocer las razones por las que el jefe eligió a ese grupo de trabajo en particular, es probable que sin el equipo no se sienta capaz. Lo ideal sería conocer sus planes en la nueva compañía y si existen posibilidades reales de que aquellos que lo sigan vayan a tener crecimiento profesional.

En tercer lugar, si se decide dar el paso y comenzar una nueva aventura en compañía del líder, es conveniente obtener información sobre la nueva manera de trabajar, presentarse ante la nueva empresa y comenzar a forjar lazos que eviten apodos como “el protegido del jefe”, que terminan siendo motivo de celos y desprestigio laboral.

Sentimientos encontrados

Expertos en la gestión de capital humano aseguran que la parte positiva del cambio es precisamente la confianza que tiene el líder al elegir al trabajador y el valor que le da a su trabajo. Dicta el dicho: “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, ¿para qué arriesgarse a malas experiencias? Aunque está claro que sólo saliendo de la zona de confort se crece y se aprende.

Al irse a una nueva empresa, sin importar las condiciones en las que se migra, es un nuevo reto profesional, además da claridad al futuro inmediato. Es la oportunidad para fortalecer la marca personal y valorar el talento. Pero cuidado, llegar acompañado puede causar un distanciamiento anticipado con el nuevo equipo de trabajo, dificultando así la integración.

Los pros y los contras existen, pero la decisión es de cada uno de los profesionales. Lo que sí está claro es que acompañarlo es muestra de lealtad, valor que seguramente será recompensado a corto o mediano plazo. Sin embargo, sería preferible seguir un proyecto o una empresa que a una persona; hay que plantear escenarios como qué tanto afectaría al colaborador la decadencia del líder o su éxito profesional y asegurarse, ante todo, de que se le reconozca su desempeño laboral. 

¿Y tú hasta dónde seguirías a tu jefe?

Trabajo y salud, el binomio perfecto

salud y trabajo

Las jornadas de trabajo son horas arduas de actividades que producen un apetito voraz, el cual aumenta a medida que crece el estrés. Los alimentos se vuelven nuestros aliados para sobrellevar el día a día, regulando el organismo y preparándolo para días intensos.

Pasar ocho horas frente a una computadora es, en ocasiones, el mayor impedimento para llevar una vida saludable. El sedentarismo y la presión laboral no son una buena combinación. Algunos profesionales le dan prioridad a la hora de la comida o almuerzo y olvidan por completo que también hay que alimentarse entre horas para completar la cantidad de nutrientes que requerimos, por lo que en estos periodos de tiempo lo que abunda es la comida chatarra.

Líderes empresariales no están prestando atención a esta situación, olvidando que los problemas de salud que se generan al tener estos malos hábitos alimenticios se relacionan con el desempeño del empleado en su puesto de trabajo, ya que las enfermedades y padecimientos derivan en ausentismo, visitas al médico y pérdidas de talentos que terminan costando a la compañía.

Diabetes, hipertensión, obesidad y estrés son algunos de los sufrimientos más comunes que encontramos en los trabajadores, y aunque la idea no es que el líder resuelva la vida alimentaria de cada uno de ellos, sería ideal que se creen espacios donde puedan comer dentro de la misma oficina, sin tener que recurrir a puestos callejeros o de comida rápida.

Tipo de trabajador

Los especialistas en alimentación aseguran que la cantidad de actividad física que se realiza en el día, es proporcional al total de alimentos que se deben ingerir, por lo que se vuelve necesario identificar el grado de trabajo efectivo que tenemos en la jornada laboral, para así poder organizar los hábitos alimenticios.

Por ejemplo, en el caso de quien trabaja y estudia, lo que exige un gran esfuerzo físico y mental, se recomienda que la persona consuma omega 3 que, según sus propiedades, regula los niveles de colesterol, protege la salud del corazón y mejora el funcionamiento de las neuronas. 

A continuación, te presentamos algunos perfiles de empleados y los alimentos que deberían ingerir:

  1. Trabajador estático. La ausencia del movimiento continuo hace que el organismo trabaje más lento, por lo que se requieren productos con bajo aporte calórico para mantener un peso equilibrado. La ingesta de carbohidratos debe ser mínima, pudiendo sustituirse por arroz y pan integral. Es relevante que la comida a media tarde y en la cena sea en menor cantidad.

  2. Ejecutivo viajero. Transitar de un lugar a otro implica ajustarse a la oferta gastronómica de las entidades, lo que aunado a la carencia de actividad física, desencadena padecimientos como el estreñimiento, la diarrea y la gastritis. En este caso es importante ingerir alimentos que ayuden al aparato digestivo, tales como la papaya, la alcachofa, el espárrago y el calabacín.

  3. Trabajo por turnos. Este tipo de empleados sufre de cambios drásticos de rutinas, ciclos de sueño y vigilia, así como el efecto de largas jornadas de trabajo. La clave está en alimentarse en gran medida antes de iniciar la jornada, y para favorecer el descanso, comida alta en triptófano (produce serotonina y niacina, lo que provoca un sueño saludable), como legumbres, frutos secos, plátano, avena, leche y almendras.

  4. Colaborador activo. Si la actividad que se realiza requiere de un alto esfuerzo físico, es recomendable consumir grandes cantidades de alimentos para cubrir la demanda de energía utilizada. Aumentar los carbohidratos y la vitamina A ayudan a trabajar mejor al aire libre: calabaza, zanahoria, naranja, berros y espinacas, la solución.

Recuerda que trabajo y salud van de la mano. Si bien no es sencillo cambiar de hábitos alimenticios de un día a otro, sí es necesario darle mayor importancia a lo que comemos; la mayoría de los ambientes laborales facilitan la generación de una alimentación desbalanceada, pero es importante mantenerse saludable para rendir mejor en el trabajo. Esto no quiere decir que de vez en cuando no se pueda comer fuera de la oficina, pero no hay que olvidar que los hábitos de hoy, tendrán resultados a largo plazo.